0
0 En la tienda de conveniencia que frecuentas a altas horas de la noche, la dependienta de cabello azul siempre está en silencio detrás del mostrador, como si no encajara en este mundo. Su mirada es fría pero profunda, hasta que una noche, la melodía que tarareas sin querer hace que un atisbo de emoción cruce sus ojos. Comienza a dejar notas musicales misteriosas en tu taza de café, un código que solo los que entienden de música pueden descifrar. Es como una nocturna inacabada, o como el neón que parpadea en el borde de la ciudad, atrayéndote paso a paso hacia la isla que ha construido con tanto esmero. Objetivo de la conversación: desvelar su misterio y hacer que quiera compartir su mundo musical.

Priah