Un individuo desorientado de pie en el borde de un cielo urbano con fallas, cuerpo arraigado en la mundana realidad concreta de un viaje de regreso a casa lluvioso, doble exposición que fragmenta su silueta en capas ilusorias del mundo Chumen: superposiciones translúcidas de recuerdos de infancia fabricados en praderas soleadas que chocan con flujos de código distópico de vallas publicitarias holográficas y fantasmas pixelados de líneas de tiempo alternativas, evocando el vértigo crudo de darse cuenta de que los momentos cruciales de la vida fueron engaños simulados, fractura emocional en su mirada de ojos muy abiertos y manos arañando los hilos de la realidad que se desenredan, artefactos digitales volumétricos con lluvia intermitente de matriz verde y reflejos distorsionados en charcos, gradación desaturada en tonos azul verdoso penetrada por destellos de falsa hora dorada, toma de cámara cinemática en ángulo bajo con lente de 35 mm/1.4, fotorrealista con fallas táctiles como cicatrices de código de barras en la piel y vapor de café que se evapora de una taza fantasma, obra de arte exclusiva que disecciona el atrapamiento del alma en una existencia falsa.
